Parece que acabas de terminar el año escolar con tus alumnos. Han logrado un progreso extraordinario a lo largo del año. La rutina diaria se desarrolló con naturalidad, las expectativas sobre lo que constituye un comportamiento apropiado e inapropiado les quedaron claras (tanto a ellos como a ti), y terminaste el año escolar con la confianza de que estaban preparados para los desafíos que les esperan.

Expectativas para el año que viene

Ahora que estamos en pleno verano, disfrutando de un merecido descanso, probablemente estés deseando conocer a tu nuevo grupo de alumnos en otoño. Quizás incluso ya estés preparando el nuevo curso y hayas planificado una lista de actividades estupendas para el primer día de clase, con la esperanza de que todo salga a la perfección.

La realidad del primer día de clases

Comienza el primer día de clases y, de repente, te das cuenta de que las cosas no están saliendo como habías planeado. Algunos niños entran corriendo por la puerta, mientras que a otros hay que separarlos de sus padres entre llantos y pataletas. Nadie parece saber cómo sentarse en su mesa, cómo caminar por el pasillo o cómo recoger después de una actividad. De repente, te queda claro que esto no es en absoluto lo que esperabas. Piensas para ti mismo: "¿Se han vuelto todos locos?".

Los primeros días o semanas del nuevo año escolar pueden ser difíciles. Hablando desde mi propia experiencia, recuerdo perfectamente haberles dicho a mis amigos: "¡No me hablen hasta octubre!". Por mucho que me gustara la vuelta al cole, también odiaba el agotamiento que sentía cada día al salir del aula. Algunos días incluso me iba llorando, sintiéndome derrotada, como si nadie entendiera por lo que estaba pasando. Si alguna vez te has sentido así, te aseguro que no estás solo.
  

Al igual que ustedes disfrutaron de los meses de verano sin despertador ni prisas, sus alumnos también lo hicieron. Es posible que se hayan acostado más tarde de lo habitual. Quizás asistieron a campamentos con muchas excursiones y actividades al aire libre, o tal vez tuvieron un horario mucho más relajado. Es posible que se hayan ido de vacaciones, se hayan quedado con amigos y hayan disfrutado de mucho más tiempo libre de lo normal. Es natural y esperable que necesiten tiempo para adaptarse de nuevo a la rutina escolar.

Entonces, ¿qué puedes hacer para que esta transición sea más fácil? (Bueno, ¿a quién quiero engañar? No va a ser "fácil", ¡pero hay maneras de que sea menos difícil!).

Aquí tienes cuatro consejos para que la vuelta al colegio sea más llevadera tanto para ti como para tus alumnos.

1. Sé paciente

Lo conseguirás. Respira hondo 

Como dice el viejo refrán, "La paciencia es una virtud". Enfadarse o molestarse con los estudiantes no le hará bien a nadie.d. Recuerda que establecer expectativas y una rutina no sucede de la noche a la mañana.. A menudo les decía a mis compañeros de trabajo: "La clase del año pasado estaba mucho más preparada", hasta que un día una compañera me detuvo y me dijo: "Estás recordando al grupo de estudiantes del año pasado en junio; intenta recordar cómo eran en agosto. Lo conseguirás. Respira hondo".

Esas palabras no podían ser más ciertas.

2. Sé constante

Durante todo el año escolar es importante ser constante, pero esto es especialmente crucial durante las primeras semanas. Si esperas que tus alumnos se adapten a una nueva rutina y a nuevas expectativas, Tienes que tener claro qué son.. Algunos días puede que te sientas como un disco rayado, repitiendo la misma expectativa una y otra vez, pero a medida que los estudiantes se vayan adaptando a las nuevas normas del aula, verás que no tendrás que repetirte tanto.

¡Es todo un reto! Mentiría si no les dijera que soñaba con un producto en el que pudieras pulsar un botón y escuchar diferentes mensajes de voz, como "Por favor, caminen despacio" o "Nuestras manos son para ayudar a los amigos, no para hacer daño".

3. Sé sensible

Nada es más frustrante que escuchar: "Estás bien", cuando uno no se siente bien. Tus alumnos experimentan una variedad de emociones: algunos están contentos, otros tristes, frustrados, o quizás una mezcla de todas ellas. Reconoce sus emociones confusas y pídeles que compartan por qué se sienten así.

El comienzo del nuevo año escolar puede ser un momento muy aterrador para los niños.. ¿Harán nuevos amigos? ¿Conocerán a alguien en su clase? ¿Sabrán a dónde ir cuando sea la hora de que los recojan? Hay mucha incertidumbre que puede generarles ansiedad ante el inicio de las clases. Es importante reconocer todas esas emociones. Durante mis años en el aula, invitaba a mis alumnos a escribir (o dibujar) algo que los hiciera sentir felices, tristes, asustados, etc. Esto me permitía comprender mejor lo que sentían. También les servía como una importante vía para expresar sus emociones.

4. Sé amable

Esperar la perfección no es un objetivo realista..

Esperar la perfección no es un objetivo realista, especialmente al comienzo del año escolar. ¡No te castigues por ello! Es importante saber que algunos días serán mejores que otros. Es fácil culparnos a nosotros mismos cuando las cosas no salen como lo habíamos planeado.. Yo solía hacer esto con frecuencia, hasta que decidí empezar a escribir un diario. Al final de cada día de clases, anotaba al menos una cosa positiva que me hubiera sucedido. Algunos días tenía muchas cosas que escribir, y otros días escribía: "Johnny no se comió la barra de pegamento hoy". Eso es algo positivo, ¿verdad?

Con la vuelta al colegio a la vuelta de la esquina, espero que les reconforte saber que estamos todos juntos en esto. Encuentren su lugar de paz y una forma de relajarse. Tómense un tiempo para mimarse y desconectar del estrés del día. Salgan a dar un largo paseo, disfruten de un baño relajante o, si son como yo, vean HGTV y tómense una copa de vino. Pero solo una, porque, después de todo, ¡mañana hay que ir al colegio!