Recientemente asistí a una sesión muy interesante durante nuestra Serie de talleres para Observadores sobre "Indicadores mal interpretados en el ámbito del apoyo a la instrucción." Uno de los temas más candentes fue la diferencia entre el desarrollo de conceptos y la calidad de la retroalimentación. Estas dos dimensiones, que forman parte del ámbito de apoyo a la instrucción en CLASS®, a menudo se confunden, así que analicemos qué las diferencia.
Hora del círculo matutino
Desarrollo del concepto: Imaginemos que es la hora del círculo matutino y la maestra está hablando sobre el ciclo de vida de una mariposa. En lugar de simplemente explicar las etapas (huevo, oruga, crisálida, mariposa), la maestra pregunta: "¿Por qué creen que la oruga necesita meterse dentro de la crisálida antes de convertirse en mariposa?".
Los niños podrían ofrecer diversas ideas, y la maestra los ayuda a relacionar estas ideas con lo que han aprendido sobre los ciclos de vida de otros animales o los cambios que han observado en su entorno. La maestra anima a los niños a pensar en la relación causa-efecto, conectando sus conocimientos previos con nuevos conceptos.
En este caso, la educadora no solo proporciona información, sino que guía a los niños para que piensen de forma crítica sobre el proceso de metamorfosis. Este es un claro ejemplo de desarrollo de conceptos, donde el enfoque está en profundizar la comprensión y conectar ideas.
Tiempo libre de la tarde en el centro
Calidad de la retroalimentación: Más tarde, durante las actividades en los rincones de aprendizaje, un niño construye una torre con bloques y se la muestra con orgullo a la maestra. La maestra responde: “¡Qué torre tan alta! ¿Qué podrías hacer para que sea aún más fuerte y no se caiga?”.
El niño podría experimentar añadiendo más bloques en la base, y la maestra continúa interactuando preguntando: “¿Por qué crees que eso ayudó? ¿Qué más podrías intentar para que sea aún más alta?”.
En este ejemplo, la maestra proporciona una retroalimentación que anima al niño a reflexionar sobre su trabajo, a pensar de forma crítica y a explorar soluciones. Las respuestas de la maestra tienen como objetivo ampliar el aprendizaje del niño, estimulando la reflexión y la resolución de problemas. Este es un ejemplo de retroalimentación de calidad. El énfasis está en ayudar al niño a construir sobre sus conocimientos previos.
Cómo saber qué es lo que estás observando
Al observar estas interacciones, pregúntate:
- Para el desarrollo de conceptos: ¿Está el educador animando a los niños a conectar ideas, analizar información o pensar de forma crítica sobre los conceptos? ¿Les hace preguntas que fomenten una comprensión más profunda en lugar de simplemente recordar datos?
- Para la calidad de la retroalimentación: ¿Está el educador respondiendo a las ideas o al trabajo del niño de una manera que amplíe su aprendizaje? ¿Está proporcionando retroalimentación que ayude al niño a perfeccionar su pensamiento o a explorar nuevas posibilidades?
Centrarse en lo que los educadores pretenden lograr —ya sea desarrollar un concepto o proporcionar retroalimentación para enriquecer el aprendizaje— puede ayudarte a identificar con mayor precisión la dimensión que estás observando. Comprender esta distinción es clave para realizar observaciones precisas y significativas que capturen verdaderamente la riqueza de las interacciones en el aula.
Así que, la próxima vez que estés en el aula, presta atención a estas interacciones y observa cómo contribuyen a un entorno de aprendizaje estimulante.
